La escalera de la obesidad: si cuando yo quiera, pierdo los kilos que quiera

 

Al escucharlo por enésima vez, me pregunto ¿cuántas veces dicha afirmación seguirá siendo el escudo de protección cuando aparece el tema de los “kilitos de más y tú eres el gordit@”?

Cuando hablamos de la obesidad pero no hacemos nada por mejorar, sino que tratamos de justificarlo y restarle importancia, únicamente estamos acomodándonos para consolar a nuestra mente a fin de mantener la calma y así no sentirnos tristes, preocupados o responsables. Somos realmente conscientes de lo que ocurre, pero no queremos y/o no podemos afrontarlo. Entonces, ¿Qué es lo que ocurre? ¿Cómo lo hago?, antes de ver qué hacemos, vamos a analizar dónde estamos. Se identifican tres escalones, ¿cuál es el tuyo?

Escalón 1. “Total, no estoy tan gordito, aun me veo bien”

Con esta afirmación hemos sembrado la semilla de lo que poco a poco se convertirá en un árbol frondoso llamado obesidad. Disfrutar sin medida de los alimentos unido a una falta de regularidad en la práctica de ejercicio moderado es el comienzo de la conducta errónea. Se comienza entonces a vincular “más felicidad a más comida”, en ocasiones creando dependencias, como puede ser, del azúcar o los excesos. En esta etapa no existe un problema de peso grave, pero comenzamos a adoptar una conducta errónea que con seguridad nos conduce a un aumento de peso lento y progresivo. En este post no vamos a hablar del metabolismo, pero a ciencia cierta, con esa conducta estamos diseñando una auténtica máquina de almacenar grasa a largo plazo.

Escalón 2. Como siga así, esto se me va de las manos. Tengo que hacer algo

Aquí comenzamos con pequeños detalles de alerta, como asfixia al dar una carrera, ir de vacaciones y tener que descansar más de lo habitual, incomodidad en el movimiento diario como higiene personal y un largo etcétera de detalles que nos alertan. Es entonces cuando nos proponemos perder peso. ¡Atención!, nos encontramos ante el comienzo de la obesidad, comienza el ciclo de las dietas. Cargados de energía abordamos de forma equivocada la pérdida de peso y con el paso de los años, tras hacer un sinfín de estrategias dietéticas a cual más estricta, malgastamos toda nuestra energía como si de derribar un muro a puñetazos se tratara. Lo peor de todo es el resultado, tras subidas y bajadas de peso, han pasado años haciendo dieta y resulta que estoy obeso. Aquí falla algo.

Escalón 3. Ahora lo entiendo, estoy enfermo y no es cuestión de hacer dieta, es algo más

Tras la fase dos el paciente se siente abatido y sin fuerzas para afrontar una pérdida de peso. Los innumerables intentos han acabado con toda su fuerza. Es ahora cuando el paciente comienza a sentir que tiene un problema de salud al que antes no le ha dado la importancia que realmente requería, lo peor es que para llegar hasta aquí hemos tenido que desarrollar e integrar hábitos que se han convertido en parte de nosotros, de nuestro día a día. Actuamos, pensamos y procedemos de manera errónea en lo referente a una vida sana. Me gusta recordar a los pacientes que la obesidad nunca está quieta, o mejora o empeora, la decisión para cambiar eso es sólo suya. El trabajo más duro con los pacientes no es conseguir que hagan cosas nuevas, es conseguir que dejen de hacer lo que siempre han hecho. Entenderás mejor este escalón con la siguiente conversación, que ahora recuerdo con la intención de hacerte reflexionar y ayudarte.

Reflexiona y trata de identificar no sólo donde estás, sino hasta donde puedes llegar.

Alejandro Hernica, director Obeclinic

1 Comment

  1. […] Recuerda la Primera parte: La escalera de la obesidad: si cuando yo quiera, pierdo los kilos que quiera […]

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