¿Puede Mickey Mouse perder 40 kilos?

Se sienta en mi consulta un paciente que me plantea lo siguiente…

Paciente: Alejandro, buenas tardes, ¿puedo comentarte algo?
Alejandro: claro, pasa y siéntate… coméntame lo que necesites.
Paciente: no creo que vaya a conseguir nada en el tratamiento, estoy muy perdido. Es como si fuese de un lado a otro sin sentido y siempre es lo mismo.
Alejandro: lo de conseguirlo o no… no me preocupa en absoluto
Paciente: ¿entonces?… Vengo aquí a conseguirlo
Alejandro: y no dudo en que lo conseguirás, lo que más me preocupa es lo de estar perdido, si no ves tu objetivo será imposible definir un camino para conseguirlo. El orden es la ase del éxito.
Paciente: … como me ubico? mi gran problema es la FUERZA DE VOLUNTAD, tengo muy poca, creo que ninguna y estoy cansado de intentarlo
Alejandro: sí tienes fuerza de voluntad, y seguro que más de lo que tú mismo crees, la has desarrollado con el tiempo. Tampoco yo tendría fuerza de voluntad si la dedicase a comer lechuga y piña, o a cualquier otra estrategia, abandonaría al segundo día con toda seguridad con un hambre atroz.
Paciente: no creo, me conozco bien Alejandro, no tengo un ápice de voluntad ya estoy agotado.
Alejandro: no es la voluntad, te falta algo más importante para dejar de estar perdido, te falta el conocimiento, es la clave, el paciente debe tener conocimiento, al comienzo del tratamiento tres cosas básicas, con el tiempo más, pero por ahora…

1. Conoce los alimentos para actuar con SENTIDO y así no te dejarás llevar por estrategias que sólo ilusionan.
2. Conoce tus pulsaciones para entrenar con SENTIDO y no andar todos días una hora sin ningún tipo de evaluación, consiguiendo antes una fascitis plantar que la pérdida de peso
3. Sobre todo, conócete a ti mismo, desarrolla tu autoconocimiento para progresar con SENTIDO.

Paciente: Alejandro, perdona que te diga pero no me entero de nada, estoy perdido y agotado.
Alejandro: sólo pretendo hacerte entender que no es lo mismo moverse que avanzar, agotas tu energía moviéndote, pero no avanzas. Te cuento algo…

Un ratón en un laberinto sin puerta de salida por mucho que se mueva nunca avanza. Lucha con toda su fuerza de voluntad pero nunca avanza, sólo consigue moverse de un lado a otro sin encontrar una salida. Pasa el tiempo, pero en cuanto se ve con ganas no cesa en su empeño y vuelve a intentarlo, esto se repite durante muchos años y el pobre ratón ha desarrollado una increíble fuerza de voluntad, de trabajo y de entrega a un propósito, pero carente de sentido absolutamente por su desconocimiento, ¡no hay puerta!. El paso del tiempo ha ido desarrollando una sensación de fracaso en el pobre ratoncito, que aun con los esfuerzos más desmedidos no ha conseguido nunca nada. Un buen día, en lo alto de uno de los muros del laberinto aparece un ratoncito con material de obra y le dice:

Ratón 2: – aquí te dejo un martillo, un cincel, un cubo para recoger escombros y un manual para derribar muros.
Ratón 1: ¿esto a qué viene?
Ratón 2: hace muchos años que te veo desde lo más alto de la montaña dar vueltas y más vueltas en este inmenso laberinto en el que vives
Ratón 1: pretendo buscar una puerta para salir
Ratón 2: lo suponía, pero no existe ninguna puerta, desde arriba todo se ve mejor, y es por eso que te traigo todas estas herramientas, para que consigas derribar un trozo del muro que te tiene prisionero, es la única solución.
Ratón 1: ¿por qué no has venido antes?
Ratón 2: me veías desde lejos en lo alto de la montaña pero jamás me pediste ayuda. Siempre estabas de un lado para otro en busca de tu puerta inexistente, jamás te vi pararte a pensar, ni si quiera marcar las paredes para ver si pasabas por el mismo sitio en repetidas ocasiones.
Ratón 1: seguramente estaba desesperado, actuaba sin sentido y no me paraba a pensar en hacer algo diferente. Aunque después de mucho tiempo, ¡gracias por traerme estas herramientas!
Ratón 2: ahora que sabes esto, espero no verte correr más en busca de una puerta que no existe y uses toda esa energía en derribar un trozo del muro para salir ya de ahí, no olvides usar bien las herramientas.
Ratón 1: seguro que no hay puerta? yo quiero salir ya!, necesito salir ya!… derribar el muro me va a llevar mucho tiempo.
Ratón 2: más tiempo te va a llevar buscar una puerta ideal y fácil que no existe!
Ratón 1: bueno, pero si la encuentro saldré super rápido!
Ratón 2: ¿otra vez?… ¡no existe! ponte a trabajar

Recuerda la Primera parte: La escalera de la obesidad: si cuando yo quiera, pierdo los kilos que quiera

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