La fuerza de voluntad

A menudo nos escudamos en la gran frase “No tengo fuerza de voluntad” para justificar lo difícil que nos resulta perder peso. Como si la fuerza de voluntad fuese algo que va en nuestros genes, que se tiene o no se tiene. Sin embargo, en seguida nos damos cuenta de que para todo no tenemos la misma fuerza de voluntad y que hay objetivos que consigo con facilidad y otros que me suponen un sobreesfuerzo difícil de mantener en el tiempo.
Si describimos la fuerza de voluntad como la energía que necesito emplear en conseguir un objetivo, la pregunta obligada es ¿y de qué depende que se tenga más o menos fuerza de voluntad? Cuando damos respuesta a esta pregunta tenemos las claves para tener mucho más éxito en lo que nos propongamos.

Son varios los factores que suelen interactuar para hacer el camino más o menos cuesta arriba. Analizaremos tres de los que nos resultan más importantes.

MOTIVACIÓN
¿Realmente crees en lo que estás haciendo? ¿Por qué quieres perder peso? Y aún más importante, ¿para qué? Hay dos tipos de respuesta: motivos internos y motivos externos. Los primeros son los que atienden a tus necesidades y valores, los segundos, esperan una recompensa externa. Cuando la motivación es intrínseca o interna, estás mucho más comprometido con el objetivo, te cuesta menos esfuerzo y es mucho más estable en el tiempo. La motivación extrínseca o externa se desvanece con mayor facilidad. Es por eso que cuando tu único motivo para perder peso son razones estéticas externas (presión social principalmente), te resulta más complicado mantener la dieta, y en cuanto el objetivo se ha conseguido aunque sea sólo en parte, se abandona todo cambio y vuelta al estilo de vida anterior. Sin embargo, cuando el motivo del cambio es cuidarte, estar más sano, atender tus necesidades… entonces perdura en el tiempo, y te resulta mucho más fácil de conseguir. Así que antes de comenzar un proceso de cambio tan importante, es bueno repasar bien tus motivaciones, y darle sentido a lo que te propones hacer.

ATRACTIVO / FÁCIL DE LA TAREA
Las actividades que te gustan te requieren mucho menos esfuerzo que las que resultan aburridas o tediosas, eso es obvio. Pues tan simple como eso: emplea toda tu energía en convertir tu tarea en algo divertido, asequible, fácil… No te comas una triste hoja de lechuga con una triste pechuga de pollo a la plancha servida en una vajilla aburrida. Si tu plato es atractivo a la vista y al gusto no te costará ningún sacrificio comer eso en vez de otro menos saludable. Y lo mismo para el deporte: investiga, prueba, cambia, hasta que des con la forma de ejercicio que te gusta y te atrae. Elige ese momento para desconectar del trabajo, ver tu serie favorita o charlar con un amigo mientras por ejemplo sales a andar.

HÁBITO GENERADO
Piensa en cuánto esfuerzo te supone lavarte los dientes. O conducir hasta tu trabajo. O hablar por teléfono mientras haces cualquier otra cosa. Prácticamente ninguno. Porque son hábitos, han pasado a formar parte de nuestras costumbres, están automatizados y no tenemos ni que pensarlo. Eso exactamente es lo que tienes que conseguir tanto con el deporte como con la comida saludable, que sean hábitos tan asimilados que “salen solos”.
Si logras que el comer de forma saludable y el ejercicio formen parte de tus hábitos, te requerirá mucho menos esfuerzo llevarlos a cabo. Esto se consigue a base de repeticiones. Elije desde un principio un horario fijo para hacer deporte, acostúmbrate a planificar un menú saludable y sobre todo las primeras semanas intenta no salirte demasiado del camino, después será mucho más fácil repetirlo y mantenerlo en el tiempo.

El análisis de estos factores sirve para concluir que si quieres conseguir bajar de peso, no tienes que hacer un gran esfuerzo en superar duros retos. Utiliza esa energía en conseguir hacer el camino mucho más fácil. Hazlo de forma inteligente, con ayuda cuando sea necesario. Perder peso no puede ser un sufrimiento, porque a largo plazo te flaquearán las fuerzas. Necesitas saber dosificar esas fuerzas para que perduren en el tiempo. Y si lo necesitas, te enseñaremos cómo.

Rocío Conejero Fernández
Terapeuta de Obeclinic

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